Identidad e Historia
CONÓCENOS
La UPM
AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD Y LA IGLESIA
La Universidad Pontificia de México (UPM) es heredera de una rica tradición académica iniciada en 1553 con la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México, promovida por fray Juan de Zumárraga y el virrey Antonio de Mendoza. A lo largo de la historia, esta institución ha formado a figuras clave para la vida religiosa y social de México.
Tras diversos periodos de cierre por motivos políticos, la Universidad fue restablecida formalmente en 1982 gracias al impulso de la Conferencia del Episcopado Mexicano, iniciando con la Facultad de Teología y ampliando posteriormente su oferta con Filosofía, Derecho Canónico, Ciencias Religiosas y programas de derecho civil con validez oficial ante la SEP.
Hoy, la UPM es un espacio académico dedicado al estudio profundo del mensaje cristiano y su diálogo con la cultura contemporánea. Con más de 5,000 egresados, entre ellos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos, la Universidad continúa sirviendo con fidelidad a la misión evangelizadora de la Iglesia y al desarrollo de la sociedad mexicana.
CONÓCENOS
Identidad
Identidad
Somos una comunidad académica con facultades eclesiásticas y civiles, con una profunda convicción humanista y una decidida orientación al diálogo de la fe con la cultura, animados por el gozo de buscar la verdad que brota del Evangelio.
Misión
Desde un profundo sentido eclesial, evangelizar la cultura a través de la investigación, la docencia y la difusión del patrimonio cristiano, humano y científico, que contribuya a la configuración de una sociedad más justa y solidaria.
Visión
La UPM pretende ser un centro de educación superior de excelencia académica y profunda conexión con la realidad eclesial y social, que se distinga por:
- La confianza y el reconocimiento en su formación eclesial de parte de los obispos y de los institutos de vida consagrada.
- Su presencia en todas las diócesis y por su influjo en la vida pastoral.
- Ser voz y referente en los debates de los grandes temas sociales y religiosos en el continente, a través de investigación, publicaciones y foros.
- La formación cristiana de laicos que influyen en los ámbitos de la vida pública y social.
- Ser el principal centro de reflexión del pensamiento católico del país y uno de los más importantes de América Latina.
- La calidad internacional y vanguardista de su oferta formativa, religiosa y humanística.
- La solidez de un claustro docente amplio, plural, con reconocimiento internacional.
CONÓCENOS
Valores
Catolicidad
Como apertura a todas las áreas del conocimiento en un marco de autonomía y libertad académica en fidelidad al Magisterio eclesiástico, desde donde se deja interpelar y enriquecer por los aportes de las diversas corrientes y propuestas de pensamiento, en un diálogo marcado por el respeto y la tolerancia. Se interesa por aquellas nuevas realidades que exigen ser iluminadas y entra en contacto con los diversos actores de la vida social y religiosa.
Fidelidad al Evangelio
La comunidad educativa pone al centro de su reflexión y como fuente de iniciativas e intuiciones la riqueza del Evangelio que le permita dignificar la vida de las personas y transformar la realidad aportando elementos para un enriquecimiento del diálogo con las culturas y propone una visión integral del hombre, del mundo y de Dios. La Universidad al enseñar, investigar y difundir la verdad realiza la tarea evangelizadora que le es propia.
Centralidad de la persona
La Universidad está llamada a anunciar con audacia y valentía el inestimable valor de la dignidad del ser humano, velando de manera especial por los más débiles y vulnerables en cualquier condición o estado a la luz de una auténtica antropología cristiana. Su tarea se encamina a crear mejores condiciones de vida, atenta a su responsabilidad de comunicar a la sociedad de hoy aquellos principios éticos y religiosos que dan pleno significado a la vida humana.
Respeto
Reconocer y afirmar la dignidad intrínseca de cada ser humano para una convivencia pacífica y armoniosa.
Colegialidad

Modelo Educativo
CONÓCENOS
La Universidad Pontificia de México (UPM) es una institución Católica erigida por la Conferencia del Episcopado Mexicano y aprobada por la Santa Sede. Se rige por el Derecho Canónico, la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, sus propios estatutos y reglamentos, así como por normas específicas de sus Facultades Eclesiásticas (Veritatis Gaudium).
La UPM está conformada por tres Facultades Eclesiásticas: Teología, Filosofía y Derecho Canónico, así como el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, dependiente de Teología. Además, posee una Facultad Civil de Ciencias y Humanidades, con la carrera de Derecho, maestrías y especialidades. Completan su estructura diversos departamentos y comisiones.
La universidad tiene doble estatuto: canónico, que le permite otorgar grados académicos con validez internacional, y civil, que otorga títulos reconocidos por la Secretaría de Educación Pública, integrando las disciplinas sagradas con las ciencias humanas.
La UPM busca formar personas integrales a través de la docencia y la investigación, fomentando el diálogo entre fe y cultura, la ética, el pensamiento crítico y el compromiso social. Su propósito es contribuir al desarrollo eclesial y social, formando líderes, académicos y profesionales capaces de transformar su entorno desde los valores cristianos.
La comunidad universitaria está conformada por estudiantes, docentes, investigadores, administrativos y directivos, quienes se comprometen con la educación integral, la excelencia académica y la evangelización.
Para ello, la UPM dispone de:
- Biblioteca especializada y actualizada.
- Profesores calificados y en constante actualización pedagógica.
- Recursos didácticos y tecnológicos que fomentan la creatividad y el aprendizaje significativo.
- Modelo educativo basado en el humanismo cristiano e innovación.
- Procesos de evaluación continua que incluyen a toda la comunidad educativa.
El enfoque de la UPM busca formar egresados críticos, éticos, propositivos e innovadores, capaces de aplicar su conocimiento para el bien común y la transformación de la sociedad, integrando fe, razón y ciencia.

